Cada tarifa se lee del propio panel —de su catálogo por API cuando tenemos una clave, o de la lista de precios que publica en su propio sitio cuando no— con fecha, y se escribe en un registro al que solo se añaden datos. Cada oferta indica de cuál de las dos fuentes procede. En cuanto al menos dos paneles independientes venden el mismo servicio canónico, una fila diaria del índice registra el mínimo, los cuartiles, la mediana y el máximo de todas las ofertas que publican para él, junto con el número de vendedores distintos que hay detrás de esas ofertas.
Esas dos cifras son distintas, y la diferencia importa. Un solo panel suele publicar cientos de variantes de un servicio —distintos países, distintos plazos de reposición, distintas bolsas de cuentas—, así que la mediana se calcula sobre ofertas, porque esa es la distribución entre la que elige un comprador, mientras que el tamaño de la muestra cuenta paneles, porque un vendedor no es un mercado por muchas filas que publique. Se muestran las dos. Una página que mostrara la primera y la llamara la segunda se habría inventado cientos de negocios.
Nada de estas páginas es una estimación. Cuando un servicio no tiene ninguna tarifa observada, la celda muestra un guion. Cuando la muestra está por debajo de 5 vendedores independientes, la página lo dice, se mantiene fuera del índice de los buscadores y del mapa del sitio, y muestra las tarifas de todos modos, porque los datos son reales aunque la palabra “mercado” todavía no se haya ganado.